Imagina tus nervios como un manojo de cables eléctricos que van desde tu columna vertebral hasta los dedos de los pies.
Cuando sos joven, cada cable está recubierto por una capa gruesa y gomosa llamada vaina de mielina. Es como el aislamiento de plástico que recubre los cables de tu casa. Permite que las señales fluyan sin problemas y evita que los cables se toquen entre sí.
Pero esto es lo que pasa después de los 50 años...
Tu cuerpo deja de producir un compuesto fundamental llamado nicotinamida adenina dinucleótido (NAD). Y sin NAD, esa capa protectora empieza a disolverse.
Al principio, despacio. Después, más rápido.
El aislamiento se agrieta. Se desprende. Y esos cables nerviosos... esos cables al descubierto... empiezan a tocarse entre sí.
¿Y cuando se tocan? Hacen cortocircuito.
Esa es la quemazón que sentís. Ese es el fuego en tus pies a las 2 de la madrugada.
Tus nervios están literalmente chocando entre sí. Fallando. Mandando señales de dolor a tu cerebro aunque en realidad no haya nada malo con tus pies.
Esto es lo que yo llamo "deterioro nervioso".
No es daño. No es destrucción. Es inanición.
Tus células nerviosas están desnutridas y les faltan los nutrientes necesarios para mantener su capa protectora. Sin esos nutrientes, están muriendo lentamente... célula a célula.
Por eso sentís que te arden los pies aunque no te estés quemando nada.
Por eso el dolor empeora a la noche, cuando los sistemas de reparación del cuerpo se ralentizan.
Por eso la gabapentina no funciona... simplemente atenúa las señales sin alimentar los nervios sedientos. Es como bajar el volumen de un detector de humo en lugar de apagar el fuego.
La industria médica lo sabe desde hace DÉCADAS.
La Dra. Rita Levi-Montalcini ganó el Premio Nobel por descubrir exactamente cómo se degeneran las células nerviosas cuando se ven privadas de nutrientes específicos.
(Por cierto, vivió hasta los 103 años. Claramente sabía algo que el resto de nosotros desconocíamos.)
Pero acá está la cruda verdad...
No hay dinero en solucionarlo.
No se puede patentar un nutriente. No se puede cobrarle a la obra social millones de pesos por enseñarle a alguien a nutrir sus propios nervios.
Así que te mantienen en la rueda del hámster:
Gabapentina → Lyrica → Bloqueos nerviosos → "Controla mejor la diabetes" → "Aprende a vivir con esto" → Repetir
Es brillante, la verdad. Si sos un sociópata que ve el sufrimiento humano como una fuente de ingresos.